Apuntes sobre ISO 45001 y cultura preventiva (I): liderazgo

Arranco con este post una serie en la que comentaré algunos aspectos de la nueva norma ISO 45001 y como la misma puede o no a ayudar a mejorar la cultura de seguridad de las organizaciones. La publicación de este nuevo estándar va a suponer una revisión de los sistemas de gestión de muchas organizaciones que entienden que las normas internacionales les aportan valor en su gestión. Tras la lectura de la norma, entiendo que tenemos una buena oportunidad de aprovechar algunos aspectos muy interesantes que recoge la nueva norma para utilizarlos de palanca para la mejora de las organizaciones. Arranco.

Me ha alegrado mucho comprobar como la nueva norma habla de forma clara de cultura de seguridad, como determinante del sistema de gestión, era algo que ya veníamos repitiendo en diferentes foros, la cultura de seguridad es el antecedente del desempeño de la organización, el sistema de gestión es solo una herramienta. La norma expresa de forma clara, como no podía ser de otra forma, la asociación entre cultura de seguridad y el liderazgo de la alta dirección. La dirección determina la cultura preventiva.

Es en el requisito 5.1 Liderazgo y compromiso, donde la norma recoge esta relación (es necesario leer también el apartado A5.1 del anexo A: orientaciones para el uso), este es uno de los apartados de la nueva norma que más me ha gustado. En el mismo se recoge de forma clara la necesidad de que la dirección lidere la seguridad y salud dentro de la organización, hay un cambio importante con respecto a otros estándares anteriores, es mucho más específico con el rol que debe jugar la dirección y es aquí donde entiendo que nos puede ayudar, como palanca, para movilizar aun más (o por primera vez) a la dirección de nuestra organización.

Este requisito además de definir a la dirección como total responsable de la generación de entornos seguros y saludables, exige a la alta dirección de forma clara la definición de una política y objetivos compatibles con la dirección estratégica de la organización; sin duda este punto necesitará de la participación del prevencionista, que deberá ayudar a la dirección a definir objetivos y estrategias alineados con el negocio, definir de forma clara cual es la aportación de la seguridad y salud en la ventaja competitiva de la organización. Una buena oportunidad para nosotros que no debemos de desaprovechar.

En este mismo apartado de la norma encontramos más aspectos concretos sobre el desempeño de la alta dirección, aspectos todos ellos sobre los que se necesitarán evidencias que demuestren los mismos, algunos referidos en otros estándares, pero otros novedosos, como: 

  • la obligación de comunicar la importancia de la gestión eficaz, 
  • dirigir y apoyar a las personas para contribuir a la eficacia del sistema,
  • demostrar liderazgo aplicado a sus áreas de responsabilidad,
  • desarrollar, liderar y promover una cultura en la organización, 
  • proteger a los trabajadores de represalias al informar de “malas noticias”, 
  • asegurar y apoyar la consulta y participación de los trabajadores.

Todos ellos supondrán demostrar como la dirección se ocupa, es decir dedica parte de su tiempo, a la seguridad y salud. Creo que tenemos una oportunidad muy buena de usar estos requisitos para generar cultura preventiva, siempre y cuando utilicemos los mismos para activar a la organización, involucrar a las personas y generar complicidades, y no nos enfoquemos solo en generar evidencias, parapetos en forma de papeles para evidenciar estos requisitos ante una auditoria.

Para ello los prevencionistas nos tenemos que enfocar, no en el requisito de la norma, sino en el fin del requisito, en este caso generar cultura preventiva. El éxito vendrá si definimos estrategias para ponérselo fácil a nuestros compañeros de la alta dirección, pensar como pueden integrar en sus actividades habituales actividades y actitudes generadoras de cultura, tenemos que ayudarles, darles herramientas, explicarles los “como” y no solo el “qué” deben hacer.

Una de las claves para que la nueva norma surta el efecto que deseo, que genere cultura preventiva en las organizaciones, va a estar en como los criterios de auditoría recojan el fin en el que está inspirada la norma, es decir en como las diferentes auditoras y auditores enfoquen sus auditorias, ayudando a las organizaciones a mejorar, conozco a muchos auditores que así lo harán, de otros tendremos que huir.

Publicado originalmente en LinkedIn

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