José Manuel Iglesias “la literatura infantil es un modo evidente de transformación cultural”

Entrevista

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Entrevistamos a José Manuel Iglesias, autor del cuento “El pirata UDO y el barco del color del sudor de los hipopótamos”, ganador de la primera edición del concurso de cuentos “Contando la Prevención”.

¿Quién es José Manuel Iglesias?

Es extremadamente difícil responder a esa pregunta, para ello primero tendría que conocerme a mí mismo, y en eso ando igual que Sócrates, en proceso de búsqueda. Pero sí podría decir algunas cosas que he estado haciendo en los últimos años, desde el año 2005 trabajo en el campo de la prevención de riesgos, primero en un servicio de prevención ajeno para a partir del año 2006 formar parte de un Servicio de Prevención Mancomunado del Grupo Isastur donde desarrollo actualmente mi carrera profesional.

Mi formación académica es un poco peculiar, en el año 2001 finalicé la licenciatura en Filosofía en la Universidad de Sevilla, y realicé estudios de Experto Universitario en filosofía aplicada a la Orientación Filosófica. En 2003 cambié el enfoque profesional hacía lo técnico y decidí retornar a la formación profesional reglada estudiando Técnico Superior en Prevención de Riesgos Profesionales. Luego cursé las especialidades preventivas, experto universitario en Diseño, implantación, y certificación de sistemas de gestión conforme al estándar OHSAS 18001:2007 etc. Últimamente estudio en el grado de Asia oriental y hago 3ª curso de chino mandarino en el instituto de idiomas de la Universidad de Sevilla.

En 2014 publiqué un artículo que fue seguido en diversos medios del sector titulado GōngFu – Kiken Yochi (工夫 – 危険予知) donde reflexiona sobre metodologías orientales para la prevención de riesgos.

Estoy casado y soy padre de dos hijos (6 y 3 años). Y vivo en un pueblo de Sevilla llamado Olivares.

Lo que tengo claro es que el ser es algo indeterminado y uno siempre debe estar dispuesto a aceptar el reto del cambio. Muchos de los problemas que arrastramos pueden ser por esa falta de flexibilidad interna ocasionadas por un exceso de apego. Quizás por darnos a nosotros mismos respuestas demasiado fijas a la pregunta sobre el ser.

¿La escritura es una de tus aficiones?

Siempre me gustó escribir pero yo creo que lo divertido es enfrentarse a la nada y asumir el reto de generar algo nuevo, la escritura es solo un medio de expresión más. La verdad es que no me aburro, últimamente ando ilusionado con un huerto urbano, ser capaz de producir algo comestible donde antes solo había tierra es todo un reto. La azada ¡vaya equipo de trabajo! certificado desde los orígenes de nuestra especie. La primera vez que la usé, me di cuenta de la dureza que de por si tiene el trabajo del campo, la naturaleza nos lo pone muy difícil para poder nutrirnos de ella: remover la tierra, quitar las malas hierbas, las plagas de insectos, etc.

¿UDO y el barco del color del sudor de los hipopótamos ha sido tu primer cuento?

Si fue mi primer cuento escrito, lo que sí acostumbraba a hacer era contar historias improvisadas a mis sobrinas y a mis hijos. La verdad es que creo que es necesario someter a revisión muchos de los cuentos infantiles tradicionales sus valores han dejado de ser actuales, muchos de los cuentos tradicionales son marcadamente sexistas o incluso alaban en demasía conductas que desde la perspectiva de la prevención de riesgos nos pueden parecer bastante temerarias.

Es necesario someter a revisión muchos de los valores de los cuentos tradicionales que son marcadamente sexistas y en muchos casos alaban conductas temerarias desde el punto de vista de la prevención de riesgos

¿Cuál crees que podría ser el papel de la literatura infantil en la prevención?

Desde que empecé en la prevención se andaba con la cantinela de la falta de cultura preventiva, la literatura infantil es un modo evidente de transformación cultural, los cuentos son una de las fuentes principales de transmisión de valores e iniciación en la vida social y conocimiento del mundo de los más pequeños. Convencido de la idea fue muy divertido asumir el reto.

La literatura infantil es un modo evidente de transformación cultural

Aunque el cuento lleva pocos días difundiéndose, ¿qué respuesta está teniendo? ¿Qué comentarios te llegan?

¡Uy! estoy un poco sorprendido de lo que está gustando. Yo la verdad es que no sé hasta qué punto son merecidos tantos halagos que estoy recibiendo desde tantos lugares diferentes, parece que todos coinciden en la necesidad de disponer de materiales de este tipo, tanto para educar a los niños como para educar los adultos, puesto que los adultos de alguna forma al leer el cuento pueden también impregnarse de la actitud preventiva.

Todos coinciden en la necesidad de disponer de materiales de este tipo, tanto para educar a los niños como para educar los adultos

Como nos has dicho, profesionalmente te dedicas a la prevención, ¿crees que a la gente de la prevención “nos faltan cuentos y nos sobran leyes”?

Yo creo que el mundo de la prevención está un poco perdido, quizás al ser una profesión relativamente nueva está todavía en fase de formación. Incluso en muchas empresas no saben qué papel debe tener el técnico de prevención y termina dedicándose a temas administrativos o asumiendo funciones ejecutivas que no le corresponden desde su papel eminentemente asesor.

La prevención de riesgos desde su origen se ha intentado configurar como una disciplina eminentemente técnica, como si se confundiera la prevención con la seguridad industrial. Y desde la perspectiva técnica ingenieril es complicado llegar a la literatura y al cuento. Porque el mundo literario nunca se ha movido entre certezas físico-matemáticas.

Al final la realidad siempre se venga de quien no contó con ella, hoy parece que todos coinciden en la importancia del factor humano, en la importancia del debate y de la reflexión compartida para propiciar el cambio de actitud necesario, tenemos que tener presente que la prevención de riesgos no es tanto una doctrina a enseñar sino una actitud a cultivar entre todos, para llegar a tocar las actitudes es necesario entre otras cosas de muchos más cuentos. Por tanto sí, a los técnicos nos faltan cuentos.

Respecto a las leyes yo realmente creo que deberíamos dejar el tema legal en manos de los juristas. No se puede hacer prevención pensando en los jueces y más en una cultura sureña mediterránea como la nuestra. Al final terminamos convirtiéndolo todo en un registro de firmas, en nuestra cultura no todo es registrable. ¿Pasaríamos un registro de firmas a los padres por leer un cuento a sus hijos? El mundo del derecho es el mundo de la desconfianza, la prevención debe basarse y ser creadora de muchas más confianzas. ¿Te fiarías de alguien que siempre trata de dejarlo todo fijado por escrito?

Al final terminamos convirtiéndolo todo en un registro de firmas, en nuestra cultura no todo es registrable ¿Te fiarías de alguien que siempre trata de dejarlo todo fijado por escrito?

¿Cuáles crees que tienen que ser las líneas de avance en el mundo de la prevención? ¿Hacía donde debemos ir los profesionales?

Los profesionales de la prevención debemos tener claro y hacer entender al resto   que somos meros asesores de la dirección de la empresa.  No somos ejecutores. De esto modo se deberían ir cada vez clarificando cada vez más nuestras funciones.

Desde la perspectiva del asesor de empresas del siglo XXI, (empresas altamente tecnificadas donde el factor humano es fundamental) yo creo que nuestras funciones deberían ir dirigidas a ser orientadores de la dirección y de la línea de mando de la empresa en relación con la salud y el bienestar en la organización. En este sentido la psicosociología cada vez va a ser más importante. Las empresas del siglo XXI necesitan de trabajadores “felices”, sin ese bienestar es imposible el plus creativo que demandará el mercado.

Por otro lado tenemos asimismo que convivir con empresas del siglo XX, donde nuestras funciones y aspiraciones deberían ser un poco más modestas, entiendo más preocupadas aún por la seguridad y la higiene industrial.

Por último creo que los profesionales deberíamos iniciar una rigurosa tarea de de-construcción en el campo de la prevención de riesgos, desde los propios programas formativos dirigidos a trabajadores o técnicos donde se intenta transmitir la prevención a modo de doctrina y dogma, con los resultados que todos conocemos; hasta los modos de entender la coordinación de actividades empresariales. Creo que tenemos que someter a revisión muchas cuestiones.

Asimismo también deberíamos abrirnos a otros modos de hacer prevención, en este sentido quizás las metodologías orientales, como las JISHA (Asociación Japonesa de Seguridad y Salud) puedan servirnos de guía. Durante mucho tiempo nos hemos centrado en el camino descendente de la la dirección de la empresa a los trabajadores, quizás tengamos que buscar caminos inversos propiciando más la participación de los trabajadores.

Las empresas del siglo XXI necesitan de trabajadores “felices”, sin ese bienestar es imposible el plus creativo que demandará el mercado.

La última, ¿tendremos otra aventura de UDO o prefieres crear otro personaje?

La verdad es que al final uno termina por cogerle cariño al personaje, y con su barco prevenudo cualquier aventura es posible. Aunque prefiero dejar libre a Udo, ahora mismo tengo en proyecto otras aventuras prevenudas más lunáticas. Y alguna que otra más filosófica. Pero quién sabe que nos depara el camino una vez dado el primer paso, porque como dijo el sabio, un viaje de mil millas comienza por el primer paso.

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