Imaginamos que, a estas alturas, habrás oído hablar muchas veces de Lean, TPM, Método Toyota, Lean Safety… Hoy toca hablar de ello, pero antes de entrar en detalles, creemos que es necesario plantear una pregunta. Como persona trabajadora, y que, por tanto, desarrolla un producto o servicio, ¿sabes quién es tu cliente? O mejor aún, ¿te has planteado alguna vez quién es tu cliente? Ya sabemos que desde la revisión del 2015 de la ISO 9000, debemos desterrar de nuestro vocabulario la palabra “cliente”, pero, a efectos de este artículo, la mantendremos, sólo hoy.
Tradicionalmente han existido dos visiones sobre quién es el cliente del Departamento de Seguridad y Salud, lo que hace que planteemos la Prevención, así, con mayúsculas, con dos posibles enfoques:
- Podemos entender que trabajador es nuestro cliente. Como si fuéramos una empresa dentro de otra empresa. Dedicaremos todos nuestros esfuerzos a que las personas estén protegidas. Un objetivo muy loable pero que, de manera continua, nos llevará a enfrentarnos con la producción y la sostenibilidad del negocio.
- La otra opción es entender que nuestro cliente es, por ejemplo, la Administración, la Inspección de Trabajo, el empresario o los Delegados de Prevención. En este caso realizaremos lo que se llama una “Prevención Defensiva”. Entraremos en un bucle continuo para dejar negro sobre blanco quién debe hacer qué y cómo, sumergiremos el trabajo en papeleo, daremos absoluta importancia a las formas y nos olvidaremos del fondo. Eso sí: dormiremos tranquilos porque “a mí no me van a pillar si pasa algo”.
¿Y si nos planteamos que el cliente es el cliente? Es decir, quien compra los productos / servicios de mi empresa. Aquí está probablemente el cambio de paradigma al que debemos hacer frente si queremos evolucionar. Desde imastres venimos desde hace tiempo hablando del enfoque sistémico, en el que debemos tratar de abordar la seguridad desde una perspectiva global, considerando tanto los aspectos técnicos como los factores humanos y organizacionales que influyen en los resultados de Seguridad y Salud, así como sus interconexiones. Por tanto, en Seguridad y Salud será necesario enfocarnos en el trabajador, pero también en esos “factores externos” como puede ser la Inspección o tu jefa, y un factor absolutamente necesario: la producción, buscando siempre alcanzar una “producción segura”.
Con lo visto anteriormente, empezaremos a alinear los objetivos de seguridad y salud con los de mi empresa, cosa que nos facilitará la tarea, pero aún tendremos que enfrentarnos a un importante problema bastante habitual como es que muchas veces las medidas de seguridad se diseñan “desde fuera”: desde una oficina técnica, desde las instrucciones de un fabricante, desde los resultados de una auditoría… pero sin conocer a fondo cómo se trabaja realmente. El enfoque Lean pone el foco en el proceso, en el terreno, en las personas… Y eso es justo lo que necesitamos.
Todavía hoy hay quien piensa que Lean no es aplicable a la Seguridad y Salud porque muchas empresas llevan tiempo aplicándolo para mejorar su productividad, calidad y tiempos de entrega; tres conceptos con los que suele enfrentarse la Seguridad.
Lean, nacido en Toyota, se basa en eliminar todo lo que no aporta valor, lo que los japoneses llaman Muda/Mura/Muri (desperdicio), mejorar de forma continua y contar con las personas. Pero lo interesante es que este enfoque no sirve solo para producir mejor, también puede ayudarnos a prevenir mejor. De ahí nace el concepto de Lean Safety.
¿Y qué es Lean Safety?Este enfoque se basa en aplicar las ideas y herramientas de la filosofía Lean a la Seguridad y Salud en el trabajo. No se trata de añadir más normas o controles, sino de hacer que la seguridad forme parte natural del trabajo bien hecho. Es decir, que prevenir riesgos no sea algo paralelo, sino algo integrado en el día a día de la producción, la logística o el mantenimiento.
Hay personas que celebran cuando un trabajador paraliza una actividad porque había un riesgo grave. Lo que debemos plantearnos en realidad es: ¿esa parada es un éxito? Es un éxito del sistema si tenemos sólo la visión de la seguridad del trabajador, pero realmente debemos entender que es un fracaso: el verdadero éxito será no llegar nunca a tener que parar por razones de seguridad.
Lejos de ser una simple adaptación terminológica, Lean Safety plantea un cambio cultural profundo: integrar la prevención como parte del flujo de valor, haciendo que la seguridad no sea un añadido, sino un elemento intrínseco al trabajo bien hecho. Para los profesionales de SST, esto representa una oportunidad estratégica para alinear los objetivos de seguridad con los de producción, derribar barreras entre departamentos y construir una cultura de mejora continua centrada en las personas.
¿Qué aporta el enfoque Lean a la Seguridad y Salud?
Uno de los principales aportes de Lean es su enfoque sistémico y visual para identificar problemas y oportunidades de mejora. Este enfoque puede enriquecer significativamente la gestión preventiva, especialmente en entornos donde la seguridad se percibe como un cumplimiento normativo más que como un valor compartido.
Algunas ideas clave del enfoque Lean que se alinean directamente con los principios de una cultura preventiva madura son:
- Gestión basada en procesos: permite identificar riesgos en el propio flujo de trabajo, y no solo en tareas individuales.
- Respeto por las personas: promueve la participación activa de los trabajadores en la mejora de su propio entorno de trabajo.
- Mejora continua (Kaizen): No se trata de hacer un plan y olvidarse, sino de ir ajustando constantemente.
- Gestión visual: Si algo no va bien, tiene que poder verse. Y cuanto más claro, mejor.
En una próxima entrada a este blog abordaremos cómo algunas de las herramientas tradicionales de Lean nos pueden ayudar a gestionar mejor la Seguridad y Salud. Mientras tanto te animamos a que comentes tu experiencia con Lean Safety o a que te pongas en contacto con nosotros si crees que podemos ayudarte a esa adaptación.


